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31

dic

2012

Cerrando el 2012

Lo que nos queda del 2012 se nos va como arena entre los dedos, así como pasarán las primeras horas del 2013.

 

Afortunadamente este año me hizo vivir de todo, hice grandes amistades y tuve un gran amor, para diciembre ya eran cuatro los eventos que hicieron que la familia estuviera reunida, dos cumpleaños, una boda y la muerte del último integrante de la generación más vieja de mi familia materna, el General de División D.E.M., Rodolfo Pérez Gutiérrez. Situaciones completamente diferentes, pero de las que rescato el tener a las personas que quiero juntas, en la última no como quisiera, pero si algo nos enseñó el General fue a estar unidos y así fue como lo despedimos.

 

Como cada año aprendí lo mejor de la mejor persona, mi madre a quien honradamente acompañé a recibir la Medalla del Piloto Aviador Emilio Carranza por 30 años al Mérito en Beneficio de la Aviación Mexicana en el Alcazar del Castillo de Chapultepec, una mujer de la que estoy completamente orgullosa por tener cerca y por aprender de ella cada día.

 

De mis amigos aprendí grandes lecciones, con ellos hice realidad un gran proyecto, me dieron muchas alegrías y llanto también, obtuve su solidaridad cuando necesitaba nada más que apapachos, los consejos están sobrevalorados, uno nunca hace caso.

 

Este año mi vida dio giros de 360 grados, en lo profesional y lo personal, giros de los cuales no me arrepiento y de los que he disfrutado cada uno su camino, me han dejado un gran aprendizaje y con ello pude encontrar diferentes pasiones que ya marcaron una rama importante en mi vida.

 

Sí, el 2012 fue mi gran año para caer y levantarme, para reír y llorar, para aburrirme y gozar, para quejarme y disfrutar, conocer gente increíble y decirle adiós a personitas que aunque no traté tan de cerca, me dolió perderlos, Antonio García Espinosa, Ana González Mayorga y el General Rodolfo Pérez Gutiérrez. En concreto, construí proyectos a favor de mi país, de mi familia y de mi persona, los propósitos que me hice comiendo las 12 uvas con las campanadas a las 00:00 del 1º de enero de 2012 los cumplí en su mayoría y la felicidad que se derivó de cada uno, no la puedo expresar en líneas, fue viviéndolo como se merecían, con gran felicidad.

 

En fin, lo que hoy quiero, más allá de contarles lo extraordinario que me resultó el 2012, es invitarlos a que hoy cuando sean las 12 campanadas, antes de atragantarse con uvas y propósitos como dejar de fumar, leer más, bajar de peso o dejar de tomar, sus metas sean más enriquecedoras para el nuevo año, sean en beneficio de su país, de sus familias y de uno mismo, que sus propósitos sean unir más seguido a la familia, ver a los amigos con más frecuencia, hacer más amigos, conocer otros lugares, dejar el ocio atrás y hacer del 2013 un año que valga la pena en experiencias, en encuentros y en riqueza visual que brindan los paisajes de México.

 

Esa es mi propuesta, ustedes deciden.

 

Cierren de manera increíble el 2012 y reciban con mucho amor, luz, risas y abrazos este 2013, ¡hagamos que valga la pena en lo individual y como sociedad! Reciban un fuerte abrazo de mi parte.

 

¡FELIZ 2013!

 

- Diana Leyva

@dianaleyva

 

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